Islas del Titicaca

Día 2: La Isla de La Luna y la Isla del Sol

El día comenzó muy temprano con un mate de coca y pan con huevito revuelto. La embarcación que nos llevaría a las islas del Sol y de la Luna saldría a las 8 en punto. Bueno como que en punto, en punto no. En nuestros países nada es en punto, pero eso es otro tema. Una pequeña embarcación dispuesta para unas 25 personas aproximadamente esperaba por nosotros. La primera parada es la Isla del Sol, a casi 2 horas de navegación por el Gran Lago.

Bahía de Copacabana

El frío es cada vez más intenso a medida que nos adentramos en las aguas del lago. A pesar que la embarcación es cerrada y bastante cómoda, por entre medio de las viejas ventanas se filtra la brisa fresca del altiplano. No obstante el frío, la vista es hermosa y sobrecogedora, con las altas montañas como telón de fondo y la inmensidad del lago. Creo que la leyenda no se equivoca en mencionar que Viracocha eligió el más solemne paisaje para dar vida al imperio del Tawantinsuyo.

Isla del Sol, Lago Titicaca

Después de una relajante navegación llegamos a la Isla de la Luna. El sol nos recibe con un cálido abrazo que nos da la bienvenida y la energía necesaria para comenzar un breve treking para llegar a lo más alto de la isla. Ojo, estamos a 3900 m.s.n.m. y se siente… y por de pronto bastante.
Actualmente la isla está habitada por unas cuantas familias de indígenas de origen quechua y aimara dedicadas a la agricultura, el pastoreo y -por supuesto- la venta de artesanías a los visitantes.
Nuestro sendero nos lleva a lo más alto de la isla para comenzar a bajar hacia el otro lado, hasta el templo Iñakuyu o Palacio de las Vírgenes. En este templo habitaban las Vírgenes del Sol que aprendían variados oficios, sobre todo el tejido. Éstas podían llegar a ser las esposas secundarias del Inca; incluso podían ser empleadas para el sacrificio. A la Isla de la Luna sólo podía entrar el emperador Inca, máxima autoridad del imperio.
El templo está muy bien conservado, a pesar del fuerte viento y las constantes lluvia que azotan la isla.

Templo Iñakuyu o Palacio de las Vírgenes

Templo Iñakuyu, Isla de la Luna

Ya cerca del mediodía y luego de las fotos de rigor, seguimos nuestro viaje a la más importante y grande isla del Titicaca, la Isla del Sol. Su nombre original es Isla Titicaca (puma de piedra) y por ello el lago lleva su nombre.  Unos 50 minutos de navegación separan una isla de la otra.
Del otro lado, nos recibió un pequeño muelle enclavado a los pies de un cerro, señal que había que caminar (en subida).
Lo primero que llama mi atención es un templo enclavado a mitad de camino. Este templo es nada menos que Pilkokaina, que significa “el sitio donde descansa el ave”,  siendo el ave el Inca para quien se erigió esta suntuosa residencia temporal, cuya vista apunta caprichosamente a la Isla de la Luna. En sus paredes, hechas de piedra unida con mortero de barro, se abren varios nichos trapezoidales que sirvieron como altares. No sé si para bien o para mal, puedes entrar el templo y recorrer todos sus rincones. Lamentablemente siempre te encuentras con la huella desagradable de gente inescrupulosa que deja basura a su paso.
Desde Pilkokaina sigues subiendo y subiendo el sendero hasta llegar a un pequeño mirador desde donde puedes obtener fotos espectaculares del lago. Desde la zona alta de Yumani el camino desciende de forma abrupta hacia el embarcadero  y el tramo final se realiza por la Escalera del Inca. Esta vez, y por la viveza del guía, me tocó de bajada, porque subirla es bastante pesada.

Templo de Pilkokaina, Isla del Sol

Templo de Pilkokaina

Luego de un merecido descanso y un sencillo pero reponedor almuerzo, tomamos nuestra embarcación para volver a Cocapabana.

Bahía de Yumani

Cabe señalar que la Isla del Sol está habitada por 3 comunidades aimaras y quechuas, y se divide en la parte norte, centro y sur. Estas comunidades están en constante conflicto por lo que por seguridad sólo pude visitar la parte sur de la isla, el poblado de Yumani.

La tierra estaba habitada por hombres feroces que no tenían ni religión, ni justicia, ni moral. Inti, el dios Sol, viendo esto decidió enviar un gran diluvio para destruir a los hombres malos. El diluvio formó el Gran Lago y desde acá Manco Capac debía conquistar el mundo formando un imperio, el imperio del Tawantinsuyo.
Fue así que Manco Capac se dirigió al norte con una vara de oro en su mano en busca de tierra fértil. Cusco fue el lugar elegido, y desde el Cusco el imperio luego se extendería desde Colombia hasta Chile, pasando por Ecuador, Bolivia y parte de Argentina. Los cuatro Suyos.
Y desde aquí partiremos tras los pasos de Manco Capac hasta la ciudad sagrada de Machu Picchu.

Después de poco más de 1 hora de navegación, ya estaba de vuelta en Copacabana esperando el bus que me llevará a Puno. El frío y la lluvia me despedían de Bolivia. Me llevo la calidez y sencillez de su gente, un pueblo amable al que prometí volver.

Desde La Paz al Gran Lago

Día 1: Desde La Paz a Copacabana

Fue en el Gran Lago donde todo comenzó. En los inicios de la vida, Viracocha eligió el más solemne paisaje para dar vida a este glorioso imperio, el Imperio del Tawantinsuyo.

Una buena alternativa para llegar a Cusco, si tienes unos cuantos días de más, es hacerlo vía La Paz . Mi día partió muy temprano arribando al frío aeropuerto de la ciudad de El Alto a 4.000 m.s.n.m. Allí me esperaba muy gentilmente quien fuera mi guía por algunas horas antes de emprender viaje hacia el Titicaca.
La ciudad de La Paz se comienza a asomar desordenada y espontánea a mi paso, una ciudad dibujada por la calidez y amabilidad de su gente. Imperdible sus empanadas salteñas que debes comer con una cucharita. (Importante detalle la cucharita esa, te acordarás de mí).

Palacio Quemado, Palacio de Gobierno

Empanada Salteña… ojo con la cucharita

Pasado el mediodía ya tomaba el bus hacia la ciudad balneario de Copacabana, distante unas 4 horas de La Paz. El bus comenzó a internarse en una carretera recta y larga que avanzaba sobre el altiplano boliviano. El paisaje es asombroso! De telón de fondo se ven los grandes nevados de la Cordillera de Los Andes. De pronto se comenzaba a asomar el lago navegable más alto del mundo, el Titicaca. El limpio cielo hacía lucir aún más las aguas del gélido lago. Realmente todo el viaje es alucinante, por eso insisto en que si tienes días de más considera llegar a Cusco vía La Paz.

Altiplano Boliviano (perdón la foto, tomada desde el bus)

Después de unas 3 horas de camino, llegamos a un estrecho, el estrecho de Tiquina. Acá todos debemos bajar del bus y cruzar en un bote que nos lleva a la otra orilla, mientras el bus lo hace en una barcaza aparte por seguridad. El fuerte viento que se produce levanta un poco de oleaje, lo suficiente como para tambalear el bote en que íbamos.
Mamá! Exclama un chico de unos 8 años un tanto asustado por el movimiento.
Después de unos 15 minutos ya estamos en la otra orilla. Artesanías, dulces, galletas… de todo para continuar el viaje puedes comprar en cada orilla. El bus demora un poco más en cruzar hasta que por fin llega (el viento es un tanto frío).

Estrecho de Tiquina

Cruzando el Estrecho de Tiquina

Seguimos nuestro viaje de unos 45 minutos más, siempre bordeando el lago, tratando de obtener la mejor foto. Son 4 horas de viaje que para ser honesto, ni se sienten. Claro, no se sienten para mí!! Voy mirando todo lo que puedo.

Vista del Lago Titicaca

De pronto, detrás de varias curvas, se comienza a divisar lo que sospecho que es Copacabana. Mis sospechas duraron muy poco, porque es igual a cómo la vi en Google. La ciudad es chica pero muy tranquila, conocida por sus casas con tejados rojos y sus festivales religiosos, es la ciudad desde donde salen las excursiones para visitar la Isla del Sol y la Isla de la Luna, que es desde donde se inicia la Ruta de Mancocapac (pero eso le veremos en la siguiente entrada).

Mi hotel es el Hotel La Cúpula, un lindo hotel de 3 estrellas que cuenta con lo suficiente para un par de noches. Habitación con baño privado, wifi, desayuno, guatero (sí, bolsa de agua caliente para las frías noches altiplánicas), y lo mejor, una vista panorámica de toda la bahía.

Cansado ya de andar todo el día viajando a 4.000 m.s.n.m, busqué un lugar para comer algo, una cerveza y a la cama. Mañana temprano comienza la gran ruta y quiero descansar.

Bahía de Copacabana

Inti Raymi: tradición, música y color

(cuarta y última parte)

Hijo de Viracocha, el dios creador del universo, Inti el dios sol, es el antepasado de los primeros reyes del imperio inca. Inti es uno de los dioses incas más venerados por los habitantes del imperio del Tahuantinsuyo por ser quien brinda luz y calor favorable para los cultivos. Es el ser que les proporciona la vida.

Un dios que juega un papel tan importante en el día a día de cada uno de los habitantes del imperio debe ser venerado como corresponde. Las lluvias se alejaron. El frío extremo de Los Andes diezmó las cosechas, por lo que hay que pedirle a Inti que no se aleje más. Debe ser una fiesta fastuosa. Deben venir de todos los extremos del imperio a ofrecer sus ofrendas.

Mi día comenzó temprano con un frío intenso. Poco a poco el sol comenzaba a entibiar la multicolor Plaza de Armas de Cusco, que ya a las 9 de la mañana no podía más de recibir tanta gente. Nuestro guía nos tenía reservado un lugar privilegiado en las escalinatas de la catedral. Ya estaba por comenzar una de las fiestas más importantes de toda la comunidad andina: Inti Raymi 2019. La ceremonia se divide en 3 actos: el primero en Qorikancha, el segundo en la Plaza de Armas y el último en Saqsayhuaman. (Yo asistí a los 2 últimos).

Esta ceremonia fue instaurada por Pachacutec en el año 1430 aproximadamente. El objetivo fue el de reorganizar el imperio con el sometimiento cultural de los pueblos conquistados. Los invasores españoles prohibieron esta festividad, sin embargo desde el año 1944, cada 24 de junio,  la ciudad del Cusco celebra esta fiesta como reivindicación de la cultura inca y como atractivo turístico. Actualmente participan más de 800 actores, todos muy bien preparados con sus trajes típicos y representando cada Suyo del imperio. Recordemos que el Tahuantinsuyo estaba conformado por los 4 suyos o regiones: Collasuyo (al sureste de Cusco) Región de la llama, Chinchaysuyo (noroeste) Región del tigrillo, Antisuyo (noreste) Región del jaguar, Contisuyo (oeste) Región del cóndor.

En medio de la plaza hay un altar. El primero en llegar es el sinchi y su guardia, revisan el lugar y ordena el ingreso del ejército y los músicos, la Coya (esposa del inca) ingresa en andas, acompañadas por las aqllas y ñustas, seguido por la nobleza y finalmente por el majestuoso Inca. Es una explosión de música y color.

Desde el Ushnu (construcción en forma de pirámide que usaba el Inca para presidir las ceremonias más importantes) se dirige al dios Sol, realiza el rito de la coca, lanza las tres hojas sagradas en ofrenda y solicita al sumo sacerdote que adivine la voluntad del Sol. Luego se dirigen a Saqsayhuaman.

Hay que apurarse. Nuestro guía nos ayuda a abrirnos paso entre la multitud para poder tomar la movilidad que nos lleva a Saqsayhuaman. Al llegar, me sorprende una gran explanada y de fondo, a modo de anfiteatro, ruinas incas que serán el escenario para el último acto de la festividad.

Comienzan los cánticos y danzas de los diferentes pueblos que conforman el Tahuantinsuyo. Todos reunidos ofreciendo cada uno su mejor representación. Están los 4 extremos del imperio, los 4 suyos representados por una gran cantidad de actores orgullosos de sus raíces. Una fiesta llena de color, tradición y orgullo que por momentos te eriza la piel. Nuestra ubicación es privilegiada.

Después de recibir los informes de los jefes de cada suyo, el sacerdote inicia el rito de la chicha (bebida sagrada), el rito del fuego y el sacrificio de la llama (tranquilo!! Ya no se hace. Desde hace varios años que ya no se sacrifica la llama. Ahora sólo se hace una representación).  El sacerdote manifiesta los buenos augurios, el gran Inca se muestra satisfecho. Así culmina esta gran ceremonia inca conocida como Inti Raymi.

Ya son cerca de las 5 de la tarde, entre medio nuestro guía nos brinda un box lunch que ni supe como lo comí. La verdad es como que el tiempo se detiene. Si por algún momento te olvidas del altoparlante y de la gente, es como si estuvieras en la época. Creo que es un experiencia que debes vivir al menos una vez en tu vida.

Cabe destacar que en el tiempo de los incas, más de veinticinco mil personas se reunían en Cusco para celebrar el festival del Inti Raymi. Actualmente se celebra cada 24 de junio de todos los años durante el solsticio de invierno, en otras palabras el inicio del Año Nuevo Andino.

Vinicunca, un día multicolor

(tercera parte)

A mi llegada a Cusco me llamó la atención la cantidad de banderas multicolores que están por toda la ciudad. La Bandera de Cusco está compuesta por distintas franjas de colores que van desde el rojo hasta el violeta: todos los espectros de luz del arco iris. De alguna forma se transformó en la antesala de lo que vería en Vinicunca.

Comenzamos nuestro día muy temprano… con sueño, frío y cansados… pero felices de estar ahí, de saber que a pesar de lo agotador del viaje, tendríamos la oportunidad de apreciar una montaña casi (sólo hay 3 en el mundo) única.

Luego de un calentito desayuno, salimos del hotel rumbo a Vinicunca. Un recorrido que dura unas 3 horas y algo más. El camino en la primera parte del recorrido es tranquilo. Carretera y pueblos a la orilla del camino que aún luchan por mantenerse en pie.

Luego de unos 90 minutos se escucha el ruidito de la luz intermitente del vehículo que señala cambio de dirección, se acabó la carretera y comienza un interminable camino de tierra. Pueblos y más pueblos que viven casi alejado de todo. Montañas imponentes que se muestran frente a ti orgullosas de su majestuosidad.

La brújula del celu va marcando la altitud cada vez más alta… 3800 msnm, 3900… el camino comienza a bordear una escarpada cuesta que en algunos tramos solo da para un vehículo a la vez.

4000, 4500, 4800 msnm hasta que por fin llegas a un amplio sector donde se estacionan todos los vehículos. Bajamos con la única finalidad de estirar las piernas y tomar algo de aire. El frío de las altas cumbres cordilleranas se hace sentir enseguida. Se siente también el aire pesado y el esfuerzo que debes hacer para respirar profundamente.

Desde acá comienza la caminata de cientos de viajeros que van con la sola intención de admirar tanta belleza. Serán unos 2 kilómetros de ida los que se transforman en casi dos horas de camino. El ritmo es lento, a paso pausado, cada respiración se siente.

Antes de partir nuestro guía nos proporciona bastones de trekking. También va provisto de tanque de oxígeno, botiquín de primeros auxilios y lo mejor, una bolsita con hojas de coca para masticar. Este punto es importante destacarlo… en Cusco todos te ofrecen tours y excursiones, pero no vale la pena arriesgarse por unos soles menos. Si vas a subir, seguridad ante todo.

Al inicio de la caminata hay baños y algunos puestos donde puedes comprar agua, galletas, dulces y hasta cervezas.

Comenzamos nuestra caminata, el paisaje es alucinante con la vista de fondo del Nevado Ausangate, la quinta cumbre más alta del Perú. Las hojas de coca son una muy buena compañía, tanto así que a medio camino el guía nos detiene, nos hace a un lado del camino, y nos enseña un rito a la Pachamama con la Sagrada Hoja de Coca. Una especie de agradecimiento por permitirnos estar ahí. Por supuesto ese alto lo aprovechamos también para dosificar energías. Nos queda aún casi 1 hora de camino, y precisamente la última parte es la más difícil. Comienza una pequeña elevación que cada vez se acentúa más, hasta llegar a una altura de 5100 m.s.n.m. Esta es la peor parte del camino quizás, pero a su vez la más gratificante, porque el sacrificio es ampliamente recompensado con los maravillosos colores de Vinicunca, que por fin se muestra en todo su esplendor. El día nos acompañó con un sol radiante, lo que acentuaba aún más sus colores.
Vinicunca debe sus colores a los diferentes minerales con que está compuesta, y estuvo bajo nieves eternas por miles de años, hasta que, debido al derretimiento de las nieves producto del calentamiento global, quedó expuesta mostrando sus colores al mundo.

Llegar a la cima es increíble, una experiencia maravillosa, y a pesar de que hay cientos de turistas más junto a ti tratando de tomar su mejor foto, es un lugar especial para respirar profundo y recargarte de energías. Es como si el reloj se detuviera por algunos instantes. Miras todo lo que has caminado para llegar hasta aquí y no te la crees.  Estás parado frente a Vinicunca y a tus espaldas el majestuoso Ausangate.

Luego de varios minutos comienza nuestro descenso. Cansados pero felices. El camino de vuelta es el mismo, pero pareciera que es más largo (o será que de alguna manera se olvida la extensa caminata de la primera parte). Como sea, ya habíamos cumplido, estuvimos en Vinicunca, a 5100 m.s.n.m. disfrutando, quizás, una de las vistas más hermosas que me ha tocado presenciar.

Conquistando Machu Picchu

(Segunda parte)

Después de un intenso primer día recorriendo el Valle Sagrado de los Incas y de un merecido y reponedor descanso en el hotel El Mapi de Aguas Calientes, nos levantamos muy temprano con la ansiedad de que en algunas de las montañas que nos rodeaban se encontraba el Gran Machu Picchu.

Hasta Aguas Calientes solo puedes llegar en tren o caminando, es un pueblo tranquilo y la antesala para acceder a Machu Picchu. Desde acá debes hacer una larga fila (pero que avanza relativamente rápido) para poder tomar el bus y subir a La Ciudadela Inca que está a unos 20 minutos.

Llegando lo primero que hice fue timbrar mi pasaporte con el mítico sello. Importante antes de ingresar es pasar a los servicios higiénicos porque estando dentro no hay nada y no puedes salir y volver a entrar.

 

Bueno, hasta acá todo iba súper bien porque lo que yo no sabía era que mi visita contemplaba Montaña Machu Picchu (si, esa la de la foto). Porque cuando me hablaban de que íbamos a subir Montaña Machu Picchu siempre asumí que era la Ciudad sobre la montaña, sin saber que el centro arqueológico recibe su nombre gracias a La Montaña. (Y no hablo de Huayna Picchu).

Comenzamos nuestra caminata cuesta arriba… lo primero intimidante es que te encuentras con un letrero en el acceso que te da la cordial bienvenida, pero te advierte que la cima está a 3061 msnm (631 metros más arriba que las ruinas que están a 2430 msnm) y que son 1600 peldaños. Sí, no es un sendero, son escaleras… interminables escaleras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Demás está decir que la vista a medida que subes es cada vez más alucinante, aunque las piernas por momentos no te dejan avanzar. Un breve descanso, agua, selfie y a seguir subiendo.

¡Quién me mandó! Es lo que se te viene a la mente cada cierto tramo, pero estás ahí… a medio camino quizás, o quizás más. ¡Pero vamos que se puede! La gente que viene de vuelta (increíblemente hay algunos que ya vienen de vuelta) te animan constantemente. Hay muy buena onda entre todos.

Después de casi 2 horas subiendo ahí está. Ya se deja ver, sólo unos cuantos peldaños más y ya estaré en la cima.

Habiendo conquistado Montaña Machu Picchu te embarga una sensación indescriptible. La solemnidad de la Cordillera de Los Andes, la vista de Machu Picchu y Huayna Picchu, el serpenteante río Vilcanota es algo difícil de poder describir.

Luego de unos minutos en que solo observas atónito, comienza la bajada. Se debe hacer con un poco de precaución porque al bajar te das cuenta de lo empinado de casi todas las escaleras que componen la ruta.

Ya llegando a las Ruinas de Machu Picchu (en Montaña no hay ruinas a diferencia de Huayna Picchu, sólo vista) comenzamos nuestro recorrido guiado por la ciudad, pero antes algunas recomendaciones para Montaña Machu Picchu: llevar agua, bloqueador solar, barra de cereales o frutas, ropa adecuada. Yo subí en junio, época de mucho frío, pero subiendo es muy fuerte el calor. Capa impermeable por si llueve.

La volvería a subir??? Sí!! De todas maneras! De hecho en octubre vuelvo y subiré nuevamente.

 

Machu Picchu ahora sí. Como escribí más arriba, Machu Picchu lleva su nombre por Montaña Machu Picchu (o Montaña vieja) que se encuentra a su espalda, y de frente Huayna Picchu (Montaña Nueva).

Durante el recorrido y a medida que el guía va contando la historia, es imposible dejar de sorprenderse de la forma en que fue construida La Ciudad. La pregunta viene enseguida, cómo pudieron hacer para construir una ciudad en lo alto de una montaña, haciendo que todo calce de manera perfecta.

Machu Picchu estuvo escondida durante siglos entre la tupida vegetación de las cumbres Del Valle Sagrado, hasta que en 1911 fue descubierta por Hiram Binghan, un explorador estadounidense que por esos años se aventuró en busca de las ruinas arqueológicas más importantes del imperio Inca.

Machu Picchu comenzó a ser construida en el año 1450 aproximadamente para luego ser abandonada paulatinamente por el año 1535 quedando sin terminar. Providencialmente Machu Picchu no fue del interés de los españoles, los que sabiendo de su existencia, no parecen haberla visitado.

El recorrido toma alrededor de 2 horas y es sobrecogedor, el paisaje que rodea  La Ciudad con Huayna Picchu y Machu Picchu, abajo el río Vilcanota y el verdor del entorno hacen de Machu Picchu un imperdible, digno de visitar al menos una vez en la vida. No por nada es una de las 7 maravillas del mundo y está ahí, solo a unas cuantas horas de vuelo.

 

Bajando a Aguas Calientes, un almuerzo buffet en el Hotel Tierra Viva Cusco Machu Picchu y a esperar nuestro tren a Ollantaytambo, esta vez es el turno del Sacred Valley, para luego continuar nuestro camino a Cusco, capital del Tawantisuyo.

Al día siguiente saldremos muy temprano a Vinicunca, Montaña de 7 Colores, pero eso es para el siguiente post.

 

Cusco, el Ombligo del Mundo

(Primera parte)

Hasta que por fin llegó el día en que estaba pisando suelo cusqueño, después de haber volado de Santiago a Lima y luego de Lima a Cusco. Eran las 6 de la mañana, y del frío y del sueño se hizo cargo un rico mate de coca con muña, un brebaje caliente que te despierta de una! Tímidamente la ciudad comenzaba a entibiarse con un sol cada vez más radiante, como sabiendo que en un par de días, y por más de 500 años, sería nuevamente objeto de veneración.

Cusco fue la capital del Imperio del Tahuantinsuyo, los cuatro suyos en que se dividía el mundo. Su territorio abarcó desde Colombia hasta el río Maule en Chile, pasando por Ecuador, parte de Bolivia y Argentina. Sus inicios se remontan alrededor del siglo XIII y fue abruptamente (más bien brutalmente) conquistado por los españoles en el año 1533. Sin embargo, y a pesar de su efímero paso por la línea de tiempo de la historia conocida, su legado es innegable y hasta hoy perdura como testigo mudo de una gran civilización con un sistema religioso, económico y social muy bien organizado.

Mi viaje era para la primera semana del mes de mayo, pero me pidieron viajar en junio para estar presente en Inti Raymi o Fiesta del Sol que se celebra cada 24 de junio -llegué el día 21- así que tendría un par de días para conocer y aclimatarme.

Día 1: De Cusco a Machu Picchu, recorriendo el Valle Sagrado

Chinchero

Después del desayuno y de recorrer un poco el casco histórico de Cusco, comenzamos nuestro viaje con destino a Machu Picchu. De la altura no tengo mucho que decir, no sentí molestias durante el viaje. Cabe mencionar que Cusco está a 3400 m.s.n.m. y muchas de las localidades que voy a mencionar más adelante, están un poco más elevadas aún.

Mientras nos adentrábamos en los caminos para salir de la ciudad, me llamó la atención lo estrecho y empinadas de sus calles. Luego de unos 40 minutos estábamos en una localidad llamada Chinchero (3800 m.s.n.m.). Aquí fuimos recibidos por una comunidad de mujeres quechuas que nos enseñaron el arte del proceso de la lana de alpaca, desde su esquila hasta su tejido, pasando por lavado, teñido e hilado. Nos vistieron con sus trajes típicos y nos recibieron con cánticos quechuas, nos sirvieron más mate de coca y nos explicaron paso a paso todo el proceso. Todo muy ceremonioso y con mucho respeto hacia sus raíces.
Totalmente recomendado, no dura más de 40 minutos así que no te quitará mayor tiempo.

A unas pocas cuadras se encuentran el Parque  Arqueológico de Chinchero, un maravilloso y ancestral lugar donde aún se puede sentir y ver la cultura inca tal como fue en épocas pasadas. Posee una gran plaza asentada sobre lo que fue un palacio inca, con una feria de artesanía típica donde aún se realizan prácticas antiguas de mercadeo y en donde se puede observar a los pobladores con la vestimenta típica de sus antepasados.

Tejedoras Quechuas

Iglesia de Nuestra Señora de Monserrat construida sobre el Palacio del Inca Tupac Yupanqui. Al pie de la foto, la plaza y pobladores locales vendiendo sus productos

Ruinas Incas

 

 

 

 

 

 

 

 

Chinchero es la perfecta representación de la fusión entre la arquitectura inca y la arquitectura colonial, y que lo convierten en un lugar único. Es posible admirar los restos de lo que fue el palacio del Inca Tupac Yupanqui, y sobre las ruinas la Iglesia de Nuestra Señora de Monserrat construida en el año 1607.

La historia cuenta que en 1540 Manco Inca mando a incendiar Chinchero mientras huía de los conquistadores españoles, para que éstos se quedaran sin provisiones.

 

Moray:

Luego de un cafecito y una empanada seguimos nuestro camino hacia Machu Picchu no sin antes visitar otros atractivos (la zona está repleta de lugares por visitar). Es así que luego de unos 40 minutos llegamos a Moray, conocido también como el laboratorio inca, y es que según los investigadores, los andenes circulares de Moray funcionaban como un invernadero, donde cada nivel ofrecía un ambiente climático diferente permitiendo cultivar distintas plantas de forma experimental. Los andenes fueron construidos sobre muros de contención rellenados con tierra fértil. Se las regaba mediante complejos sistemas de irrigación. En el fondo de los andenes, existe un sistema que almacena el agua proveniente de las lluvias. Siguiendo ésta práctica se lograron cultivar más de 250 especies vegetales.

 

Salineras de Maras:

A unos 15 minutos de Moray se encuentran las Salineras de Maras, conformadas por más de 3000 pozos de sal natural alimentados por un manantial subterráneo hipersalino que se originó hace 110 millones de años durante la formación de las montañas de la Cordillera de los Andes.

En el lugar hay varios puestos donde podrás comprar sal, artesanía y dulces típicos de la zona.

 

Urubamba:

Panorámica de Urubamba

Dejando atrás las Salineras de Maras, llegamos al pueblo de Urubamba situado a 2.800 m.s.n.m. (lo que podrías agradecer si tienes problemas con la altura). En Urubamba nos esperaban con un rico y reponedor almuerzo buffet en el Hotel Sonesta, para luego unas siempre bien ponderadas cervezas artesanales en la Cervecería del Valle Sagrado (justo abajito del Sky Lodge, en una angostura entre el río Vilcanota y las empinadas montañas… alucinante!), seguimos nuestro camino para llegar a Ollantaytambo, a una media hora en auto.

Ollantaytambo:

Lo primero es reconocer que no sabía nada (pero nada) de Ollantaytambo, salvo que desde acá se toma el tren a Aguas Calientes.

Ollantaytambo es –a mi parecer- uno de los pueblos más alucinantes del Valle Sagrado. Es el único lugar que aún conserva el estilo urbanístico inca, con sus estrechas callejuelas y canales que aún están en uso. Es también el único pueblo inca que continua habitado. Sus calles de piedra conservan la arquitectura incaica combinada con templos y plazas coloniales. Se le conoce como la Ciudad Inca Viviente y es que sus habitantes mantienen algunas de las tradiciones heredadas por sus antepasados incas. Su principal atractivo turístico es el sitio arqueológico (también llamada fortaleza) ubicada junto al pueblo.

Ruinas de Ollantaytambo

El centro arqueológico (muy bien conservado por cierto) fue un centro militar, religioso y agrícola. Sus imponentes terrazas son una muestra más del complejo y desarrollado sistema de construcción inca. Poseen 700 metros de largo, 58 metros de ancho y 15 metros de profundidad. Todo está construido en relación a la posición del sol y al entorno natural. Los andenes crean microclimas particulares que permiten el cultivo de diferentes productos en zonas más altas o bajas.

Uno de los atractivos principales de la fortaleza es el El Templo del Sol, una edificación única en el Valle Sagrado. Está construido sobre la cima de una pirámide de terrazas que conducen a la Plaza Principal. En el Templo del Sol sobreviven 6 monolitos que forman una de las edificaciones más impresionantes del Valle Sagrado de los Incas.

Templo del Sol

Ollantaytambo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Luego de un recorrido por la Fortaleza, las callecitas del pueblo y un pisco sour, nos dirigimos a la estación de Ollantaytambo para tomar el tren que nos llevará a Aguas Calientes, en un recorrido que demora alrededor de 1 hora 30.

Finalizamos el día en Aguas Calientes, pueblo que es la antesala para acceder a Machu Picchu. Terminamos agotadísimos pero felices de haber recorrido gran parte del Valle Sagrado, y ansiosos a la vez porque al siguiente día nos esperaba Machu Picchu. Al fin, después de varias horas viajando estábamos a los pies de lo que se cree sería el centro más importante religioso, ceremonial y también residencial del Imperio Inca. Pero esto ya da para el siguiente post.

 

Gocta, una de las Cataratas más grandes del Mundo

Escondida en las montañas altas de la región de Amazonas en Perú, viendo pasar los días, siglos tras siglos, con sus 771 metros de altura, se muestra imponente y esquivo uno de los saltos de agua más grandes del mundo: Gocta. Llegar ahí no es fácil, es una caminata extenuante y dura, que a mitad de camino te hará pensar en qué haces ahí! Pero vamos por el principio.

Mi ciudad de operaciones fue Chachapoyas, de ahí partí a Kuelap el día anterior. Aconsejo dejar al último Gocta, porque es una de las excursiones más pesadas, y fácilmente te puedas lesionar por la extensa caminata y lo irregular del camino (me tocó ver en Kuelap gente con molestias en los pies por el treking a Gocta).

Salimos aproximadamente 8 de la mañana de La Casona Monsante, hotel 3* superior que fue mi casa durante 4 días. De estilo colonial, como casi todo lo que hay en Chachapoyas, es un hotel que cuenta con un muy buen servicio y ubicación.

Desde Chachapoyas a Cocachimba hay poco más de 1 hora. El camino me sorprende curva tras curva a medida que avanzamos bordeando el río Uctubamba. De pronto, al fondo del camino comenzamos a divisar majestuosa La Chorrera, como localmente se le conoce a Gocta.

El servicio de tour llega hasta un pequeño restaurant local, donde podrás usar los servicios higiénicos, y prepararte para la travesía. Luego de una pequeña charla, comenzamos a caminar por un sendero bien señalizado.

Saliendo de Cocachimba para Gocta

Inmediatamente luego de andar unos cuantos metros, me di cuenta que mi grupo se iba quedando atrás, por lo que quise caminar a mi ritmo, concentrándome en el sendero y a la vez, aprovechar la oportunidad de estar solo en medio de ese alucinante paisaje, y lo mejor, sin turistas 😉

A los 5 minutos de haber salido de Cocachimba a 1.800 m.s.n.m., el camino se encarga de advertirme que no será fácil… me encuentro en una subida con una mediana inclinación, pero interminable. Pero vamos! El entusiasmo me mantiene moralmente activo.
Luego de casi 1 hora caminando, comienzo a bajar zigzagueando una abrupta quebrada, para inmediatamente después comenzar a subir otra.
El paisaje a tu alrededor es una portada cada 2 pasos. El canto de las diferentes aves se mezcla con un cada vez más fuerte sonido del agua. La vegetación es tupida, pero el sendero se abre paso sin mayor dificultad. Subidas y bajadas, unas más inclinadas que otras. Estás en medio de la selva con la única intención de obtener la mejor toma de La Chorrera. Tienes claro que luego de los 5 kilómetros que separan a Gocta de Cocachimba tendrás que volver sobre tus pasos los mismos 5 kilómetros. Y que la tan ansiada bajada, luego será subida.

Camino agotador pero alucinante a cada paso

 

Recuerda llevar mucha agua

A mitad de camino me sorprendieron unos pobladores que trabajaban la caña de azúcar, y gentilmente me invitaron un jugo de caña… no saben cuánto lo agradecí!
-Chao chileno, suerte en el camino!! (gritaban a medida que me alejaba)

El ruido del agua cada vez es más fuerte, señal que cada paso que das, te acerca más a la meta. El canto de los loros desde las copas de los árboles y el verdor del paisaje sumado al estruendo de las aguas se conjugan para darme el ánimo necesario y seguir caminando. De pronto, después de 1 hora 50 minutos, wow!!! Ahí está! Pareciera que La Chorrera entiende el sacrificio y se muestra tal cual es, eterna y majestuosa. El sendero es interrumpido por un pequeño mirador que está a unos 100 metros de donde revienta la catarata. La brisa produce una tupida lluvia de gotas tan persistentes que es difícil obtener una buena foto. Desde el mirador se extiende un estrecho caminito de unos 50 metros hasta una pequeña bahía que se forma con la caída. Estando a sus pies puedo sentir la fuerza del agua y un viento frío que reconforta mi fatigado cuerpo.

Ahí está. Misión cumplida!!!

Recomendación: Disfruta ese momento lo más que puedas, respira profundo y abre tus brazos, recupera todas las fuerzas que puedas porque el camino de vuelta es largo… pero vale la pena. Absolutamente.

Luego de unos 20 minutos llegó mi grupo, fotos de rigor, cambio de polera, un sorbo de agua y pie al camino. Ellos se quedaron un rato más…

Como ya se imaginarán, el regreso es igual de pesado (y más) que la ida; pero voy de vuelta con la alegría de la misión cumplida. Luego de otra hora cincuenta de camino, llego a Cocachimba para almorzar y recuperar energías.

Datos importantes a considerar:

  • Llevar agua (mucha)
  • Bloqueador y gorra para el sol
  • Chaqueta repelente al agua por si se pone a llover (que será lo más probable)
  • Polera para cambiarte
  • Una merienda de fruta, barra de cereal o frutos secos.
  • Zapatos o zapatillas con buen agarre. Un bastón de trekking también te puede ayudar, sobre todo si llueve. Antes de comenzar la caminata te arriendan unos palos por unos pocos soles, pero como buen shileno creí que no era necesario pensando que demás encontraba un palo en el camino. Para mi sorpresa, no había ninguno jajaja… por suerte no llovió ese día.
  • Si no quieres o no puedes caminar puedes arrendar caballo, pero sólo podrás cabalgar 3,5 de los 5 kilómetros de cada tramo.
  • Llevar cámara fotográfica y tu celu con carga completa, porque sacarás muchas fotos

 

Kuelap, el Reino de los Chachapoyas

Kuelap, el Reino de los Chachapoyas

Escondida entre las nubes, en la cima de los Andes Amazónicos, se encuentra Kuelap, ícono de los Chachapoyas, cultura pre Inca que se desarrolló entre los años 800 DC y 1500 DC, a mi parecer mal llamado el Segundo Machupicchu, pues es muy anterior a éste.

Llegar hasta Kuelap es toda una aventura. Hay varias alternativas, pero creo que hice la más directa. Desde Lima debes tomar un vuelo de la empresa ATSA Airlines que te llevará hasta Chachapoyas, en un trayecto que dura 1 hora 50 minutos de vuelo en un avión Fokker 50 con capacidad de 50 pasajeros (una micro con alas). El vuelo llega al medio día, siempre que el aeropuerto no esté cerrado por mal tiempo (llueve casi todo el año), así que da tiempo por la tarde para visitar la Ciudad.

Chachapoyas, fundada el año 1538 y ubicada a 2.300  m.s.n.m., es el centro neurálgico para varias excursiones que puedes hacer, y como ya se podrán imaginar, es una ciudad estilo colonial, muy agradable y tranquila. Vale la pena recorrer sus calles y visitar su centro histórico, recomiendo el Amazonas 632 Café Restobar, muy buenos sus maracuyá sour.

Desde Chachapoyas puedes visitar también Gocta, Sarcófagos de Karajia, Carvernas de Quiocta, entre otros.

De Chachapoyas a Kuelap
Temprano me pasaron a buscar al hotel para llevarme montaña abajo por un serpenteante camino hasta la localidad de Nuevo Tingo (1 hora de camino en minivan), parada obligatoria para las empresas de turismo que van hacia el complejo arqueológico de Kuelap. Mientras el grupo tomaba desayuno (yo lo hice en el hotel), tuve tiempo para visitar sus calles, plaza y un mirador con una espectacular vista del pueblo y su entorno.

A 3 minutos de Nuevo Tingo llegas a la zona de embarque de las telecabinas donde podrás comprar tus boletos y ser llevado en bus en un recorrido de 3 kilómetros hasta el andén de salida. El teleférico tiene un recorrido de 4 kilómetros que se hacen en 20 minutos, con un panorama espectacular.

Desde la estación de llegada hasta Kuelap hay unos 20 minutos subiendo un húmedo sendero, recuerda que estás a 3.000 m.s.n.m. así que a tomarlo con calma. Algunos lugareños ofrecen caballos pero no vale la pena, salvo que tengas movilidad reducida. Pero yo, que no tengo cuerpo de deportista, subí caminando sin problema.

De pronto una pared de 20 metros de altura se interpone en el camino. Bienvenido a Kuelap! Las primeras vistas sobrecogen. Sus dimensiones son de 582 metros de largo y 111 metros de ancho, que se extienden sobre la cima de la montaña con más de 400 construcciones de forma circular en su interior y donde se calcula que vivían más de 3.000 personas. El principal material para la construcción de Kuelap son los bloques de piedra caliza. Kuelap fue la construcción hecha de piedra más grande de la época precolombina y albergó el centro ceremonial y administrativo más importante de la cultura Chachapoyas. Hasta no hace mucho se pensaba que era una fortaleza, pero ahora se sabe que fue un organizado centro administrativo y religioso.

Al recorrer Kuelap, sus construcciones, torreón y centros ceremoniales la pregunta cae de cajón… cómo hicieron para construir todo esto en la cima de una montaña y con un clima hostil.

La civilización Chachapoyas fue controlada por los Incas e impactada por la llegada de los españoles, pero su cultura sigue viva en Kuelap y en otros sitios arqueológico de la región.

Recomendaciones: bloqueador solar, gorra, agua, calzado apropiado porque el terreno no es parejo, chaqueta para la lluvia y cámara fotográfica.
Disfrutar de las vistas y la paz que ofrecen las montañas nororientales del Perú.

De vuelta en Tingo, una trucha frita es adecuada para componer el cuerpo y seguir camino hasta Chachapoyas.

Asistencia en Viaje Estudiante

¿Viajas por estudios? Cuando vas a dar un paso tan importante para tu futuro como es estudiar en el extranjero, de lo único que debes preocuparte es de estudiar.

Contratar un buen Plan de Asistencia en Viaje es fundamental, sobre todo considerando que estarás de 6 meses a 1 año fuera de casa. Por lo mismo hemos buscado planes de Asistencia en Viaje que realmente te sirvan y a buen precio.

estudiantes

¿En qué debes fijarte al contratar tu Asistencia en Viaje Estudiantil?

Trata de elegir un plan con la mayor cobertura posible para asistencias médicas por enfermedades y accidentes. Esto es clave. Si te fijas en un plan de asistencia en viaje cualquiera, verás que hay un listado de casi 30 servicios distintos que ofrecen, pero si te pones a hurguetear más a fondo, verás que muchos de esos servicios son “paja molía”. El monto de “Asistencia Médica por Enfermedad y Accidente” debe ser mínimo (en lo posible) USD 50.000. Considera que en 1 año pueden pasar muchas cosas y que –a modo de ejemplo- en Canadá o Estados Unidos un día cama en un hospital cuesta alrededor de US$ 2.000 ¡1 día cama!

Otro punto importante es evitar contratar una Asistencia en Viaje con Deducible. ¿Por qué? Acá te lo explicamos en detalle.

Si viajas a Europa, trata de que el seguro que contrates no sólo te cubra Europa. Es muy probable que visites otros países fuera de Europa, como Marruecos, Egipto, Israel, etc. Idealmente que tenga cobertura Mundial.

Que no sea contra reembolso. Es decir, que la atención médica que solicites esté garantizada sin tener que pagar nada.

Fíjate a quien le compras. Siempre hago hincapié en esto. Y no es de mala onda, pero trata de comprar tu Asistencia en Viaje en una agencia establecida con oficina (como nosotros 😉 ). Hay muchos sitios bonitos pero son administrados desde fuera de Chile. Ni pensar en pedir un reembolso de lo pagado porque te rechazaron la Visa, o hacer un reclamo por que lo que contrataste no era lo que esperabas.

Revisa las Condiciones Generales del seguro que estás contratando. Es la biblia de cada empresa y se basarán en éstas para otorgar o no una prestación. En nuestro sitio puedes descargarlas en formato PDF. Mientras más informado viajes es mejor.

Averigua si tenemos convenio con tu Universidad porque te puedes ahorrar hasta un 15% en la compra de tu Seguro de Viaje. Si no, estamos dispuestos a recorrer todo Chile para firmar el acuerdo 😉

Sabemos las exigencias para estudiar en el extranjero respecto de las tarjetas de Asistencia al Viajero. Trabajamos con varias Universidades realizando una gestión seria y responsable en este sentido. Si tienes dudas, pregunta. Como decía mi abuelo: no hay preguntas tontas, sino tontos que no preguntan. click

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#YoClickeoMiSeguro

Asistencia en Viaje Working Holiday

Si quieres viajar con tu Visa Working Holiday, tenemos las mejores opciones para tu plan de Asistencia en Viaje por 1 Año. Asistencia Médica por Enfermedad – Asistencia Médica por Accidente – Odontología de Urgencias – Repatriación Funeraria y Sanitaria Reembolsos de Gastos Médicos – Extravíos de Equipaje, son algunos de los puntos más importantes al contratar tu Asistencia en  Viaje Working Holiday.

Ya tienes tu Visa Working Holiday. Ahora a aperrar por un año en algún lugar del mundo y lejos de Chile. Un año conociendo otras latitudes y otras culturas. Una buena forma de viajar, conocer y ganarse la vida. Sin duda una gran experiencia de vida.

Cotiza y Contrata en Línea tu Asistencia en Viaje Working Holiday

Internet es una gran fuente de datos de pasajes, hospedajes, trabajos y un montón de cosas más incluyendo los diferentes planes de Asistencia en Viaje. Sé que muchos de ustedes no lo contratarían si no se les exigiera (algunos derechamente no lo contratan, no voy a hablar de qué pasaría si te lo piden y no lo tienes).El tema es que estarás un año sin cobertura médica, en un país que no es el tuyo y con las lucas justas.

¿En qué debes fijarte al contratar tu Plan de Asistencia en Viaje Working Holiday? 

Lo primero es saber si la Asistencia en Viaje tiene cobertura médica en los países que pienso visitar. Por ejemplo, si viajas a algunos de los países que conforman la Comunidad Schengen, ponte tu Alemania, debes contar con un seguro que cumpla los siguientes requisitos: Asistencia Médica por Enfermedad y Accidente con un mínimo de EUR 30.000 y Repatriación Funeraria y Sanitaria por el mismo monto.

Por lo anterior es imprescindible saber cuántos son los montos de cobertura por enfermedad y accidente del plan que estoy contratando. Ten en cuenta que una apendicitis en Estados Unidos o Canadá puede superar fácilmente los USD 30.000.

Repatriación Funeraria y Sanitaria. No querrás dejar a tus papás con soberano cacho… traer un finadito desde Nueva Zelanda a Chile no cuesta menos de USD 25.000 y creo que quedo corto. (Este es un caso real)

Otro punto importante es si el seguro tiene deducible (¿qué es el deducible?). Te puedes ahorrar algunos pesos con deducible pero recuerda que estarás un año y cada vez que ocupes la asistencia tendrás que pagar el deducible.

Equipaje. Ni pensar en que llegando a tu destino no llegue tu equipaje. Averigua si el plan que quieres contratar tiene cobertura por extravío de equipaje y qué debes hacer en caso de que se te pierda.

Fíjate si deberás pagar o no en caso de requerir asistencia médica. Idealmente es que no pagues nada, de eso se trata! Esperar que un seguro te reembolse puede ser muy angustiante si andas con lo justo. Pregunta cómo te comunicarás con la empresa del seguro que te ofrecen en caso de ocuparlo. Si tienen líneas 800, tienes que pagar la llamada o si puedes solicitar la atención mediante correo electrónico. Estarás un año fuera de Chile, cada peso cuenta!seguro de viaje accidemte

No te compliques tanto con coberturas dentales y controles médicos pues las asistencias (incluso los planes más caros) limitan los montos para asistencias dentales a lo mínimo y sólo te servirá para atender urgencias al dolor, inflamaciones de encías y cosas por el estilo. Los controles médicos no están cubiertos así que si en mitad de tu viaje tienes que cambiar tu receta de lentes no te servirá.

Por último averigua bien a quien le compras, si tienen o no oficinas en Chile en caso de un posterior reclamo, reembolso de gastos o incluso la devolución de tu dinero porque te rechazaron la visa. click

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