Gocta, una de las Cataratas más grandes del Mundo

Escondida en las montañas altas de la región de Amazonas en Perú, viendo pasar los días, siglos tras siglos, con sus 771 metros de altura, se muestra imponente y esquivo uno de los saltos de agua más grandes del mundo: Gocta. Llegar ahí no es fácil, es una caminata extenuante y dura, que a mitad de camino te hará pensar en qué haces ahí! Pero vamos por el principio.

Mi ciudad de operaciones fue Chachapoyas, de ahí partí a Kuelap el día anterior. Aconsejo dejar al último Gocta, porque es una de las excursiones más pesadas, y fácilmente te puedas lesionar por la extensa caminata y lo irregular del camino (me tocó ver en Kuelap gente con molestias en los pies por el treking a Gocta).

Salimos aproximadamente 8 de la mañana de La Casona Monsante, hotel 3* superior que fue mi casa durante 4 días. De estilo colonial, como casi todo lo que hay en Chachapoyas, es un hotel que cuenta con un muy buen servicio y ubicación.

Desde Chachapoyas a Cocachimba hay poco más de 1 hora. El camino me sorprende curva tras curva a medida que avanzamos bordeando el río Uctubamba. De pronto, al fondo del camino comenzamos a divisar majestuosa La Chorrera, como localmente se le conoce a Gocta.

El servicio de tour llega hasta un pequeño restaurant local, donde podrás usar los servicios higiénicos, y prepararte para la travesía. Luego de una pequeña charla, comenzamos a caminar por un sendero bien señalizado.

Saliendo de Cocachimba para Gocta

Inmediatamente luego de andar unos cuantos metros, me di cuenta que mi grupo se iba quedando atrás, por lo que quise caminar a mi ritmo, concentrándome en el sendero y a la vez, aprovechar la oportunidad de estar solo en medio de ese alucinante paisaje, y lo mejor, sin turistas 😉

A los 5 minutos de haber salido de Cocachimba a 1.800 m.s.n.m., el camino se encarga de advertirme que no será fácil… me encuentro en una subida con una mediana inclinación, pero interminable. Pero vamos! El entusiasmo me mantiene moralmente activo.
Luego de casi 1 hora caminando, comienzo a bajar zigzagueando una abrupta quebrada, para inmediatamente después comenzar a subir otra.
El paisaje a tu alrededor es una portada cada 2 pasos. El canto de las diferentes aves se mezcla con un cada vez más fuerte sonido del agua. La vegetación es tupida, pero el sendero se abre paso sin mayor dificultad. Subidas y bajadas, unas más inclinadas que otras. Estás en medio de la selva con la única intención de obtener la mejor toma de La Chorrera. Tienes claro que luego de los 5 kilómetros que separan a Gocta de Cocachimba tendrás que volver sobre tus pasos los mismos 5 kilómetros. Y que la tan ansiada bajada, luego será subida.

Camino agotador pero alucinante a cada paso

 

Recuerda llevar mucha agua

A mitad de camino me sorprendieron unos pobladores que trabajaban la caña de azúcar, y gentilmente me invitaron un jugo de caña… no saben cuánto lo agradecí!
-Chao chileno, suerte en el camino!! (gritaban a medida que me alejaba)

El ruido del agua cada vez es más fuerte, señal que cada paso que das, te acerca más a la meta. El canto de los loros desde las copas de los árboles y el verdor del paisaje sumado al estruendo de las aguas se conjugan para darme el ánimo necesario y seguir caminando. De pronto, después de 1 hora 50 minutos, wow!!! Ahí está! Pareciera que La Chorrera entiende el sacrificio y se muestra tal cual es, eterna y majestuosa. El sendero es interrumpido por un pequeño mirador que está a unos 100 metros de donde revienta la catarata. La brisa produce una tupida lluvia de gotas tan persistentes que es difícil obtener una buena foto. Desde el mirador se extiende un estrecho caminito de unos 50 metros hasta una pequeña bahía que se forma con la caída. Estando a sus pies puedo sentir la fuerza del agua y un viento frío que reconforta mi fatigado cuerpo.

Ahí está. Misión cumplida!!!

Recomendación: Disfruta ese momento lo más que puedas, respira profundo y abre tus brazos, recupera todas las fuerzas que puedas porque el camino de vuelta es largo… pero vale la pena. Absolutamente.

Luego de unos 20 minutos llegó mi grupo, fotos de rigor, cambio de polera, un sorbo de agua y pie al camino. Ellos se quedaron un rato más…

Como ya se imaginarán, el regreso es igual de pesado (y más) que la ida; pero voy de vuelta con la alegría de la misión cumplida. Luego de otra hora cincuenta de camino, llego a Cocachimba para almorzar y recuperar energías.

Datos importantes a considerar:

  • Llevar agua (mucha)
  • Bloqueador y gorra para el sol
  • Chaqueta repelente al agua por si se pone a llover (que será lo más probable)
  • Polera para cambiarte
  • Una merienda de fruta, barra de cereal o frutos secos.
  • Zapatos o zapatillas con buen agarre. Un bastón de trekking también te puede ayudar, sobre todo si llueve. Antes de comenzar la caminata te arriendan unos palos por unos pocos soles, pero como buen shileno creí que no era necesario pensando que demás encontraba un palo en el camino. Para mi sorpresa, no había ninguno jajaja… por suerte no llovió ese día.
  • Si no quieres o no puedes caminar puedes arrendar caballo, pero sólo podrás cabalgar 3,5 de los 5 kilómetros de cada tramo.
  • Llevar cámara fotográfica y tu celu con carga completa, porque sacarás muchas fotos

 

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