Guatemala en Semana Santa

SEMANA SANTA EN GUATEMALA

En Chichicastenango aparece el sol y con él los miles de campesinos y artesanos indígenas que llegan desde las más remotas localidades de Guatemala a ofrecer sus productos. Es una costumbre que se inició con los antiguos mayas y que hasta el día de hoy cobra una importancia relevante.

Son miles de puestos que van tomándose las angostas e irregulares calles de la ciudad. Desde máscaras hasta huipiles (nombre con que se conocen los trajes típicos utilizados por los indígenas de la zona) pasando por toda clase de tejidos de las más diversas formas y tamaños. Madera, lana, velas, granos de todos los tipos y sabores, vegetales y hortalizas, carnes ya procesadas y el animal completo, son algunos de los productos que se pueden encontrar. Ésta es una plaza de intercambio gigantesca y a toda escala.

La cultura está dada por los mismos habitantes quienes, vestidos con sus trajes tradicionales, se pasean por las calles dando a conocer las mejores ofertas. Todo precio se regatea hasta llegar a un límite que parece absurdo. Mientras a las mujeres se les ve acarreando niños en la espalda y enormes canastos en la cabeza, los hombres cargan troncos de madera que utilizarán luego para la cocina. Ambos cautivan por el colorido y las formas de sus ropas.

El viaje al mundo maya comienza en la escalinata de la iglesia de Santo Tomás ubicada en el centro de Chichicastenaniglesia-de-santo-tomas-en-chichicastenangogo. Los peldaños cumplen el mismo propósito que tenían las escaleras en las pirámides. Desde ahí los chamanes queman incienso de Copán y mediantes sus plegarias realizadas en diferentes lenguas y en voz alta comienzan a acercarse a las divinidades del mundo antiguo. Los más fervientes entran a la iglesia de rodillas y una vez en el interior despliegan decenas de velas de todos los colores para pegarlas en el suelo y rezar mientras éstas se consumen.

La misa se celebra todos los días y se hace en dos idiomas, el español y el quiché, que es el segundo idioma más hablado en el país y es la variación directa de la lengua maya más popular de la lengua maya más popular de Centroamérica. Varias partes del rito son adaptadas a la cultura popular de Guatemala. En vez e una guitarra hay una gran marimba, símbolo del sincretismo chapín, que imitando sonidos de la naturaleza acompaña los santos del coro de mujeres vestidas todas con sus trajes tradicionales. Junto al sacerdote se encuentran los hombres que sostienen pendones y banderas y que también visten coloridos atuendos típicos de la zona. A la hora de las ofrendas no sólo llega el pan y el vino, sino que muchas flores, tortillas de maíz, frutas y verduras y varias botellas de alcohol.

No es raro que durante un domingo se encuentre uno por las calles con personas paseando a algún santo. Las procesiones son muy comunes y están llenas de simbolismo. Aquellos que cargan el anda son conocidos como los “cucuruchos” porque antiguamente usaban un gorro en forma de cono que sólo dejaba al descubierto los ojos. Acompañando a estos cortejos van los músicos que entonan las marchas fúnebres, consideradas un orgullo nacional por el desarrollo e importancia que han adquirido éstas durante los últimos años.

El olor a incienso se respira en el aire y los sonidos de las campanas y los rezos se escuchan por todos lados. Esto hace que gran parte de este país centroamericano tenga una atmosfera especial llena de espiritualidad y misticismo. No es por nada que una de las mejores épocas para visitar Guatemala sea específicamente durante Semana Santa. Es ahí cuando todas las iglesias se visten de colores y sus habitantes se llenan de energía y fe para la celebración más importante del mundo cristiano

.dsc_2045

Durante cuarenta días los altares de todos los pueblos comienzan a llenarse de frutas y flores tropicales y los santos son vestidos y preparados para la ocasión. Las calles se llenan de alfombras confeccionadas de aserrín teñido de fuertes colores que abren el camino para las procesiones. Todo esto constituye un universo de manifestaciones propias de la cultura guatemalteca que demuestran el ferviente sentir popular de una religión que llegó cuando ellos ya tenían sus propias creencias y que con el tiempo se han mezclado y coexistido de la mejor forma. Incluso la comida y la música están especialmente dispuestas para esta fecha. Mientras que los sabores son dominados por el maíz y los productos del mar, los sentidos se ejecutan al son de himnos, alabanzas y lamentos.

Si lo que está buscando es el contacto directo con esa rica cultura guatemalteca, no cabe duda de que el lugar indicado es el lago Atitlán y sus alrededores. Una accidentada geografía de imponentes y verdes cerros que caen en forma abrupta al agua y que dan espacio a plantaciones de maíz y café es el escenario de decenas de pequeños pueblos indígenas que mantienen arraigadas sus costumbres a tal nivel que muchos de ellos aún no hablan español.

lago atitlán

El lago es un atractivo turístico en si debido a su belleza y a la diversidad de actividades. Desde caminatas a alguno de los tres volcanes que se imponen en el paisaje hasta la visita a los talleres de tejido y cerámica de los pueblos aledaños. Panajachel es una parada obligatoria para todos los visitantes; buena comida y a precios muy bajos ofrece este lugar cuya calle principal está lleno de puestos de artesanía y productos típicos de la zona. Desde ahí es posible tomar una lancha para visitar el resto de los pueblos ubicados a orillas del lago y cuyos nombres hacen referencia a personajes bíblicos.

Santiago de Atitlán es uno de los más particulares. Decenas de turistas llegan cada dia para ser testigos de uno de los cultos más sincréticos de la zona. Maximón es una simbiosis entre una divinidad maya, el conquistador español Pedro de Alvarado y Judas. Es una figura de un metro de altura a la que los locales llegan con ofrendas de cigarros y alcohol a cambio de que él los proteja. Santa Catarina y San Antonio Palopó destacan porque sus habitantes aún visten trajes típicos, los niños van a la escuela con ellos y los adultos los usan para sus labores diarias. San Marcos es un reconocido lugar para descansar. El entorno natural ha hecho de éste el mejor destino para la meditación y el yoga, mientras que San Pedro es el paraíso para aquellos que les gustan de la vida nocturna, porque ahí no existe ningún tipo de restricciones.

 

 

About the Author
Tratando de descubrir el mundo. #yoclickeomiviaje

Leave a Reply